El método Montessori es una forma de educación que ofrece al niño espacio para ser él mismo. En lugar de reglas rígidas, confianza. En lugar de respuestas hechas, estímulo para descubrir. El niño aprende a través del movimiento, el juego y las actividades cotidianas, mientras el adulto lo acompaña sin imponerse. A continuación encontrarás 10 principios básicos del método Montessori que muestran cómo apoyar el desarrollo del niño de manera sencilla, sin estrés ni prisas.

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¿Las reglas Montessori deben aplicarse todas al mismo tiempo?
No, las reglas Montessori no tienen que implementarse simultáneamente. La clave de este método es la flexibilidad: adaptar las reglas a las necesidades y capacidades del niño. Esto significa que el adulto —ya sea padre o educador— debe introducirlas de forma gradual, observando al niño y sus reacciones. Es importante crear un ambiente educativo que apoye el desarrollo individual de cada pequeño.
Regla 1: permite que el niño sea independiente, tú sé su guía
La primera regla Montessori destaca el papel del adulto como guía que da espacio para que el niño actúe por sí mismo. El maestro o padre debe observar sin imponer acciones. El niño, según sus intereses, puede elegir qué hacer y cómo hacerlo, lo que fomenta su sentido de responsabilidad y su capacidad para tomar decisiones.
Regla 2: no interrumpas al niño mientras está concentrado
Los niños aprenden mejor cuando pueden concentrarse completamente en lo que hacen. Interrumpirles puede afectar ese proceso. Por eso, Montessori anima a los adultos a observar con paciencia y dar espacio para que el niño se concentre y aprenda de forma autónoma.
Regla 3: no preguntes demasiado, deja que el niño te guíe
En lugar de hacer preguntas para las que el niño no tenga respuesta, Montessori propone describir el mundo, nombrar cosas y situaciones. Así, el niño asimila conocimientos y desarrolla habilidades comunicativas. Las preguntas que el niño puede responder sirven para fortalecer la conversación y su confianza.
Regla 4: sé ejemplo para el niño
Los niños aprenden sobre todo imitando a los adultos. La conducta de padres y cuidadores influye mucho en su desarrollo. Las acciones cotidianas, como ordenar, leer o cuidar la higiene, son modelos que el niño reproduce. Por eso es fundamental cultivar hábitos positivos y ser ejemplo constante.
Regla 5: adapta la dificultad al nivel del niño
Todas las actividades en Montessori deben ajustarse a la edad y habilidades del niño. Esto hace que el aprendizaje sea motivador y adecuado, permitiendo que el niño logre éxitos que impulsen su interés por seguir aprendiendo.
Regla 6: ve de lo más fácil a lo más difícil
El método se basa en aumentar gradualmente la dificultad. El niño empieza con actividades simples que establecen bases sólidas, y poco a poco pasa a retos más complejos que requieren mayor esfuerzo y concentración.
Regla 7: guarda juguetes y materiales en su lugar
Al terminar, el niño debe aprender a poner cada cosa en su sitio. Esto enseña orden, autodisciplina y responsabilidad sobre su entorno, fomentando buenos hábitos.
Regla 8: usa lo que tienes en casa
Montessori no requiere materiales caros. Se pueden usar objetos cotidianos: letras, pizarras, juguetes caseros, que facilitan el aprendizaje y desarrollo de habilidades.
Regla 9: libertad para elegir materiales
El niño tiene libertad para escoger con qué materiales trabajar y cuánto tiempo dedicar. El adulto debe crear un entorno que permita estas elecciones, lo que fomenta la autonomía y la motivación en el aprendizaje.
Regla 10: precaución con objetos pequeños
Aunque el aprendizaje autónomo es clave, algunas actividades (usar tijeras o ralladores) necesitan supervisión adulta. El niño debe aprender a usarlos con seguridad. El acompañamiento protege y estimula el desarrollo motriz.
Resumen
El método Montessori es una forma especial de educación que se centra en el enfoque individualizado para cada niño. Gracias a las reglas Montessori, los niños aprenden autonomía, responsabilidad, creatividad y habilidades para resolver problemas de manera eficaz. Vale la pena aplicar estos principios en la vida cotidiana para fomentar el desarrollo infantil en un ambiente de respeto, paciencia y confianza.
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