El reflejo de Moro pertenece al grupo de los reflejos primitivos, también llamados reflejos del lactante, que aparecen en los primeros meses de vida del niño. Es uno de los reflejos más característicos de la primera infancia, junto con el reflejo de Babinski.
Se reconoce fácilmente por sus síntomas claros: primero el bebé abre bruscamente los brazos y contiene la respiración y, a continuación, acerca las extremidades al cuerpo y realiza una espiración, a menudo acompañada de llanto o sollozos.

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El reflejo de Moro se activa como respuesta a estímulos repentinos que provocan en el bebé inquietud o sensación de amenaza. Pueden ser estímulos auditivos, visuales, táctiles o relacionados con la pérdida de equilibrio. Aunque para muchos padres al principio puede resultar preocupante, se trata de una reacción totalmente natural del sistema nervioso del bebé.
En este artículo explicamos cómo reconocer el reflejo de Moro, cuáles son sus fases, cuándo debería desaparecer y qué puede indicar su ausencia o su persistencia en el tiempo.
Qué es el reflejo de Moro
El reflejo de Moro, también llamado reflejo de abrazo, es una respuesta defensiva innata del recién nacido y del lactante ante un estímulo brusco o estresante. Se caracteriza por movimientos instintivos e involuntarios de las extremidades y del cuerpo. Su nombre procede del pediatra austríaco Ernst Moro, quien describió este reflejo en el contexto de sus estudios sobre el desarrollo neurológico y la adaptación del bebé.
Durante la aparición del reflejo, el organismo del niño libera hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol. Esto provoca una contracción muscular y los movimientos característicos de todo el cuerpo, que se producen de forma automática y no consciente.
Fases del reflejo de Moro
El reflejo de Moro se divide en dos fases principales.
Primera fase, de apertura.
El bebé extiende los brazos y abre los dedos, separándolos hacia los lados.
Puede realizar una inspiración profunda, algo que suele ser perceptible para el cuidador.
Segunda fase, de recogida.
Los brazos y las piernas se retraen bruscamente hacia el tronco y los dedos se cierran formando puños.
A continuación, el bebé espira, a menudo con los ojos muy abiertos y quedándose momentáneamente en una postura encogida similar a la fetal.
Este reflejo puede ir acompañado de llanto, enrojecimiento de la piel, aumento de la frecuencia cardíaca y elevación de la presión arterial.
La función del reflejo de Moro es preparar al organismo del bebé para una reacción de alerta ante una posible amenaza y ayudarle a recuperar la sensación de seguridad.
Estímulos que provocan el reflejo de Moro
El reflejo de Moro se desencadena ante estímulos bruscos e inesperados que pueden resultar estresantes para el lactante.
Estímulos vestibulares, relacionados con el equilibrio, como levantar o bajar al bebé de forma repentina, una sujeción inadecuada de la cabeza o movimientos corporales rápidos.
Estímulos visuales, como un cambio repentino de luz, imagen o movimiento en su campo de visión.
Estímulos auditivos, como ruidos fuertes o inesperados.
Estímulos táctiles, como un cambio brusco de temperatura, dolor, escozor o incomodidad física.
Para reducir la frecuencia de aparición del reflejo, los padres pueden evitar estímulos repentinos, coger al bebé con movimientos suaves y proporcionarle una postura estable y segura.
Cuándo desaparece el reflejo de Moro
El reflejo de Moro está presente ya durante la vida fetal y suele mantenerse hasta aproximadamente los 4 o 6 meses de edad. De forma progresiva, se transforma en una reacción más suave conocida como reflejo de Strauss, que es una respuesta menos intensa ante el estrés o la amenaza.
Un reflejo de Moro persistente más allá de los 6 meses puede estar asociado a una mayor sensibilidad a los estímulos, llanto excesivo, timidez, dificultades en la relación con otros niños o miedo a afrontar nuevas situaciones. Si el reflejo persiste después de los 6 meses, es recomendable consultar con el pediatra o con un neurólogo infantil.
Ausencia del reflejo de Moro: qué puede indicar
La ausencia del reflejo de Moro o su aparición de forma asimétrica, es decir, solo en un lado del cuerpo, es un motivo para realizar una evaluación neurológica más detallada. Puede indicar alteraciones del sistema nervioso, problemas en la médula espinal, atrofia muscular espinal u otras anomalías.
En algunos casos, el reflejo puede ser más débil en bebés nacidos por cesárea o en partos instrumentales, como el uso de fórceps o ventosa.
Resumen
El reflejo de Moro es una respuesta defensiva natural del recién nacido y del bebé que le permite reaccionar ante estímulos repentinos y situaciones estresantes. Su observación es un elemento importante en la valoración del desarrollo neurológico infantil.
Los padres deberían conocer las fases del reflejo y los estímulos que lo provocan, observar si desaparece de forma adecuada entre los 4 y los 6 meses de vida y acudir al pediatra si el reflejo no aparece, es asimétrico o persiste más allá del tiempo esperado.
De este modo, es posible seguir de cerca el desarrollo del bebé y actuar con rapidez ante cualquier posible alteración.
Referencias
Alvarado, G., Martínez, I., Solís, M., Plaza, M., Gómez, D., Mandujano, M., & Sánchez, C. (2009). Los reflejos primitivos en el diagnóstico clínico de neonatos y lactantes. Revista de Ciencias Clínicas, 9(1), 15-26.
Mex, R. S. M. Reflejo de Moro. Concordancia interobservador en la evaluación de recién nacidos menores de 48 horas de vida.
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